Generar sentido empresarial en empleados

por Luis Eduardo Otero

Son muchos los empleados que dejan de ver la empresa como un todo y sienten que no son responsables por los resultados consolidados. ¿Qué hacer para que las distinas áreas de su organización no se comporten como islas independientes?

Tener sentido empresarial implica tomar cada decisión como si fuéramos dueños de la empresa. Tener sentido empresarial implica tomar cada decisión como si fuéramos dueños de la empresa.

Cuando nace un negocio el empresario tiene que responder por todo lo que pasa, desde la inversión, financiación, ventas, costos, nómina, pago de impuestos, entre muchas otras variables. Esta preocupación natural se forma porque él tiene que responder por la totalidad de los resultados y asumir las consecuencias, tanto positivas como negativas, de cada decisión.

Las empresas crecen y siguen el camino de convertirse en empresas familiares a corporaciones y empieza la necesidad de contratar directivos especializados en cada una de las variables del negocio. El gerente comercial tiene responsabilidad de las ventas, el gerente de producción es responsable por los costos y el manejo de inventarios, el gerente financiero por el manejo de la cartera y las inversiones y el gerente de recursos humanos por las personas y su desarrollo, entre muchos otros.

Esta especialización hace que los empleados pierdan por completo el sentido empresarial que alguna vez tuvo la empresa cuando empezó su crecimiento. Los empleados dejan de ver la empresa como un todo y sienten que no son responsables por los resultados consolidados sino solo los de su área, convirtiendo la organización en áreas que se comportan como islas independientes.

El caso crítico se genera cuando hay que tomar decisiones que afectan varias áreas. Un ejemplo típico es el siguiente: el comercial recibe una compensación por el cumplimento de ventas, el gerente de producción por bajar los niveles de inventarios y el financiero por disminuir los días de cartera. A finales del año llega un cliente que permite que el comercial cumpla con su meta de ventas, pero exigen un inventario de seguridad y un plazo mayor de cartera, que le hará perder el bono al financiero y al gerente de producción. Nace la pregunta ¿debemos o no atender a este cliente? Desafortunadamente las decisiones hoy en día se toman con base en la forma como le pagan a cada colaborador y pocas veces pensando en qué es lo mejor para la empresa.

Tener sentido empresarial implica tomar cada decisión como si fuéramos dueños de la empresa, incorporando todas las variables del negocio para tener información completa. El primer reto en las organizaciones es buscar mecanismos para que se tomen decisiones en equipo y que la información fluya sin obstáculos.

De los deportes aprendemos que lo más importante es el marcador, es decir, ganar el partido. Por esto es fundamental que las empresas definan cuál es su objetivo principal, no en función de llenar el ego de los gerentes que esperan administrar empresas gigantes que vendan miles de millones, sino con criterios empresariales, pensando en términos de rentabilidad y creación de valor económico. Esto es importante para que las áreas empiecen a trabajar como un equipo interdependiente preocupado por el logro de resultados sobresalienetes alineados con los intereses de los accionistas.

Para fortalecer el sentido empresarial se recomienda, como dijo un amigo, dejar claro lo siguiente “plata por plata, amor por amor, y cariño por cariño”. Si las personas quieren una compensación económica atractiva deben generar los resultados económicos consistentes. Por esto es crítico que un porcentaje significativo de la compensación dependa del resultado económico del negocio y, sobre todo, de las mejoras.

Adicionalmente, algunos esquemas de compensación están llenos de indicadores donde el resultado individual prima sobre el resultado colectivo y, adicionalmente, no están enfocados en el cumplimiento de resultados sobresalientes. Se limita el sentido empresarial cuando las personas definen sus indicadores y sus metas; esto es equivalente a tener estudiantes diseñando y corrigiendo sus propios exámenes.

La definición de metas multianuales son importantes para que los presupuestos dejen de ser procesos de negociación, sobre todo cuando sirven para definir las metas del sistema de compensación, y para que se conviertan en una dinámica que busque alcanzar y superar los resultados esperados. Para esto, es clave que las empresas definan sus métricas y metas con base en criterios de mercado, su valoración y sus megas enfocadas en la creación continua y sostenible del valor económico; crecer rentablemente y de manera sostenida.

Por último, otro elemento que evita formar sentido empresaria es la falta de alineación entre los beneficios y los costos de las decisiones. Si un directivo toma una decisión que le genera a la empresa un resultado económico sobresaliente, es posible que reciba una felicitación de la junta o como alguna vez dijo alguien en un seminario “me dan un omoplataso”. Sin embargo, si la decisión genera malos resultados, es posible que el directivo pierda el empleo.

Generar sentido empresarial implica cambiar varios elementos del negocio, desde las métricas de desempeño, definición de metas, sistemas de compensación, arquitectura organizacional y formación de competencia de equipos de alto desempeño, entre otros.

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