Oportunidades demasiado buenas para ser ciertas

por Rigoberto Puentes

¿Cómo diferenciar entre una inversión y un engaño? No ponga su dinero en cosas que no conoce o que no entiende bien. Lo único que logrará es perder su dinero.

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El sábado pasado el periódico El Tiempo publicó un interesante artículo sobre las pirámides y otras trampas financieras. El caso es abrumador: solamente en 2016 las autoridades intervinieron 150 captadoras ilegales que ofrecían negocios con rendimientos quiméricos. Pero lo más sorprendente no es el número de captadoras ilegales sino el volumen de incautos que se dejan seducir por esos cantos de sirena.

Es fundamental insistir, una y otra vez, en que no hay inversiones de alto rendimiento para todos. Si bien, sí existen negocios que pueden generar rendimientos extraordinarios, estos son muy pocos y están reservados para los expertos.

Eventualmente se presentan en los mercados oportunidades de ese tipo, pero es necesario disponer de los conocimientos y los recursos necesarios para manejarlas adecuadamente. Para corroborar lo anterior les daré un ejemplo que viví personalmente y que incluí en mi libro “El mejor regalo para tus hijos… ‘El chip de la prosperidad’.

El caso que les menciono ocurrió en Venezuela en año 2007:

Por aquel entonces la situación del país vecino ya estaba bastante  deteriorada y las distorsiones económicas habían hecho aparecer un dólar paralelo que se cotizaba a mayor precio que el oficial. Mientras este último estaba en Bs. 2.150 por dólar, el primero había alcanzado los Bs. 6.000.

El dólar oficial estaba reservado para la importación de bienes esenciales, compras del Estado y otros ítems determinados, y se requerían requisitos muy estrictos para obtenerlo. Pero en 2007 se abrió una ventana para acceder a él. Se presentó una oportunidad que podría ser catalogada dentro de la lista de  “demasiado buena para ser cierta”; pero en este caso ¡era muy cierta!

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Resulta que el gobierno necesitaba cantidades ingentes de dinero para cubrir sus crecientes gastos populistas, y la única vía que tenía para conseguirlo era la de obtener un préstamo del público, a través de una emisión de bonos del estado; pero, dado que la confianza de los inversionistas con respecto al gobierno venezolano estaba muy baja, no había muchas probabilidades de que sus emisiones en bolívares fuesen exitosas. Entonces se les ocurrió una estrategia realmente atractiva para los inversionistas.

Decidieron usar  a PDVSA, la petrolera del estado, para emitir bonos denominados en dólares, pero que podían ser adquiridos en bolívares a la tasa oficial (Bs2.150 por dólar). Una vez asignados, los bonos podían negociarse con descuento (alrededor del 30 %) en los mercados internacionales y, luego, los dólares resultantes podían venderse en el mercado paralelo (Bs6.000 por dólar). Se trataba de una ganancia monstruosa en menos de una semana.

La oportunidad era tan evidente que algunos bancos financiaban a sus mejores clientes para adquirir los bonos de la petrolera con tan solo la cédula y la firma, comprometiéndose a cederle los bonos, una vez fuesen emitidos.

Para dar un ejemplo: una persona compraba un bono que tenía un valor de $1.000 dólares y lo pagaba en bolívares al cambio oficial; es decir que pagaba aproximadamente Bs2.500 (que incluían Bs 2.150 del valor del bono más todos los gastos y comisiones financieras) y luego vendía el bono en $700 dólares (con un descuento del 30 %) en los mercados internacionales. Estos últimos representaban Bs 4.200, en el mercado paralelo del dólar.

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Una vez cerrado el círculo la ganancia era del 68 %... Todo eso en menos de una semana. No estaba nada mal, ¿verdad?

-¿Cómo es posible que alguien pudiese perder dinero en una operación de este tipo?

Yo me preguntaría lo mismo, si no lo hubiese vivido.

Por aquella época yo era columnista de “Noticiero Digital”, un portal venezolano bastante popular y, por supuesto, recibí cientos de consultas de personas que no sabían qué hacer con los bonos, o de quejas por haber sido esquilmados por sujetos que sí sabían qué hacer con ellos.

La oportunidad de los bonos de PDVSA hizo que miles de personas perdieran dinero por no saber cómo realizar la transacción, mientras que solamente una pequeña minoría, que disponía de los conocimientos y la logística apropiados para llevar a feliz término la operación, logró resultados positivos.

La realidad es que el 98 % de las oportunidades que parecen “demasiado buenas para ser ciertas” son trampas muy bien elaboradas por cazadores de incautos, mientras que solamente el 2 % restante son oportunidades reales que pueden generar ganancias extraordinarias, pero estas están reservadas para los expertos que las conocen exactamente y saben cómo beneficiarse de ellas.

El 100 % de las oportunidades “demasiado buenas para ser ciertas” hacen perder dinero a los inexpertos, por cuanto no saben cómo manejarlas. Estas oportunidades son solamente para expertos que tienen un ojo entrenado para reconocerlas y habilidad para administrarlas eficientemente.

Mi recomendación final:

Si el negocio o la inversión que le ofrecen es “demasiado bueno para ser cierto”, y usted no es un experto en el sector respectivo, ¡NO SE META! Si lo hace,  puede tener la certeza de que saldrá con las tablas en la cabeza.  Por principio: nunca coloque su dinero en un negocio o una inversión que no entienda perfectamente.

Si le parece que la propuesta es realmente buena y no quiere dejarla escapar, entonces haga la tarea: estúdiela concienzudamente y analícela desde diferentes ángulos hasta que la comprenda perfectamente. Si después del ejercicio le sigue pareciendo que es una oportunidad real de ganar dinero, busque la forma de mantener control sobre el dinero que invierta.

Para ganar dinero en cualquier negocio o inversión tendrá que prepararse con anticipación, educándose financieramente. Mientras no lo haga es mejor que guarde su dinero debajo del colchón o como máximo en una cuenta de ahorros. Cualquier otra inversión le será de alto riesgo, no por la inversión en sí misma, sino por su ignorancia financiera.

Rigobertopuentes@pmacolombia.com

Tenemos y le ofrecemos Cómo realizar una primera inversión en los mercados globales


*Docente y experto en planeación y asesoría financiera.

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