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¿Es usted un líder del siglo XXI?. María Fernanda Jiménez de Amore, bloguera de FinanzasPersonales.com.co.

María Fernanda Jiménez de Amore, bloguera de FinanzasPersonales.com.co.

¿Es usted un líder del siglo XXI?

Por María Fernanda Jiménez de Amore

No podemos ser los jefes que tuvimos. Urge implementar un protocolo de urbanidad cibernética. Dejemos la doctoritis.

Los cambios reflejan lo que la sociedad reclama. En el mundo actual hablamos permanentemente de cambio y con razón.

Vivimos en una situación que nos exige un gran esfuerzo de adaptación permanente, tendemos a creer que el cambio, generado principalmente por la tecnología y tendemos a creer que la tecnología nos cambió a nivel trabajo.

Es algo así como cuando vemos crecer a los niños y nos impresiona que ellos vayan tan rápido y nosotros firmes en el mismo sitio. El cambio se da a todo nivel, la tecnología avanza, el trabajo cambia, la familia, la sociedad, los hábitos alimenticios, la forma de interpretar el mundo y de relacionarnos y casi que hasta enfermamos en forma diferente.

Vivimos en un mundo globalizado, El mundo se achicó y esto es irreversible. El profesional exitoso del siglo XXI si no está en este juego van a jugar con él. Hoy en día los profesionales de todos los estratos han salido del país y en su trabajo, de una u otra forma, han tenido que relacionarse con el exterior.

A comienzos del siglo pasado salir del país era privilegio de unos pocos y los viajes eran dentro del hemisferio occidental muy raro al Asia y al oriente y se hacían por periodos relativamente largos, no se concebía que una persona pudiera en un día o en una semana visitar varias ciudades.

La tecnología nos invadió, el avance en las comunicaciones, las redes sociales, la facilidad de obtener un gran volumen de información, la rapidez con se obtienen resultados y la posibilidad de trabajar desde cualquier lugar.

A través de diferentes equipos recibiendo información permanentemente. Los controles se realizan en forma más eficiente y la información se comparte a todo nivel exigiéndonos mayor transparencia en todo. La exigencia de innovación es mayor, pensaríamos que todo está inventado, nos sorprenden cada día con un nuevo producto tecnológico en todos los campos.

A veces parecería que nos acerca a los que están lejos y nos aleja de los que están cerca. A través de las redes sociales, compartimos conocimiento, reclutamos candidatos, hacemos publicidad, solucionamos necesidades, rompemos paradigmas y hasta conseguimos pareja. La innovación se impone quien no es creativo y flexible tiende a desaparecer.

El trabajo invadió nuestra vida y cambió nuestra forma de trabajar, hoy en día trabajamos a todas horas, no nos desconectamos nunca. La diferencia horaria con otros continentes nos obliga a trabajar en cualquier horario.

Separar nuestra vida laboral de la personal y familiar es un reto. Urge implementar un protocolo de urbanidad cibernética. La exigencia de Administrar el tiempo es mayor de lo contrario el stress acabará con nosotros.

La estabilidad laboral también se percibe de manera diferente, Aunque ninguna empresa quiere gente que esté cambiando de empleo permanentemente pues continua siendo muy costoso entrenar el talento humano para que otro lo aproveche, la estabilidad se interpreta diferentemente.

Anteriormente los ejecutivos se volvían maestros en una disciplina y la estabilidad se media en el número de años. Hoy en día un ejecutivo se mide más por resultados, un joven que inicia su vida laboral busca crecimiento rápido, sea horizontal o vertical pero nadie quiere hacer lo mismo durante muchos años.

Las empresas también influenciadas por las exigencias del mundo moderno esperan colaboradores que se proyecten, que asuman el permanente reto de crecimiento que el mundo cambiante les exige.

La gestión del conocimiento es cada vez más imperiosa. Ser profesional universitario graduado ya no tiene la misma implicación que antes, sin una maestría, especialización o doctorado no se es competitivo.

Hay que vivir actualizando en todas las disciplinas. Me pregunto si esta reflexión será también válida para dejar nuestra local “doctoritis” y llamar doctor solamente a los PHD, médicos como ocurre en el resto del mundo. No se trata de perder el respeto que la autoridad merece pero si de ir a tono con el mundo y los tiempos.

Entre tanto, la mujer cada día más invade el trabajo. Las familias cambiaron, los padres ayudan a las labores domésticas, la mujer ya no está en la casa. Los niños viven pegados a un aparato de juegos cibernéticos y nos comunicamos por correos electrónico y mensajes.

Existe interdependencia económica en el mantenimiento del hogar. Los hombres piden permiso para ir al colegio de sus hijos o para llevarlos al médico. No aceptan un traslado si este interfiere el trabajo y realización profesional de su pareja.

Cambios en Líderes

La mentalidad de una generación se forma a partir de acontecimientos que les toca vivir. Es probable que si les preguntamos a distintas personas qué buscan en el trabajo las respuestas sean similares pero las interpretaciones son distintas y un gerente de este siglo debe tenerlas muy claras.

Me permito citar brevemente cuatro generaciones denominadas como:

-Tradicionalistas, nacidos antes de 1945 es decir hasta la segunda guerra mundial. Fueron personas criadas en un mundo difícil de austeridad, ahorro y esfuerzo influidos por la guerra era un mundo la gerencia se basaba en un estilo militar de respeto y disciplina. Esperaban directivas y las ejecutaban.*

-Baby Boomers nacidos en época de la post guerra entre 1945 y 1964 una generación competitiva e idealista. Crecidos en un mundo de relativo optimismo pero criados por tradicionalistas crecen en hogares que replican el mando militar pero comienzan desde la adolescencia a luchar por sus ideales y rebelarse es la época de Woodstock, movimientos estudiantiles, píldora anticonceptiva, hippies , droga y llegada de la TV.

Con un estilo más participativo y mejor preparación, desplazan a los tradicionalistas, se quiebra el paradigma de que la edad es símbolo de dar órdenes y toman iniciativas. Aparece el desequilibrio entre la vida personal y profesional, el BabyBoomer protesta pero en ultimas no puede hacer nada, aguanta. Trabaja incansablemente para llegar a la cima.*

-La generación X nacidos entre 1964 y 1980 desconfiados e individualistas. Crecen en un mundo de rupturas de grandes paradigmas, despidos masivos, caída del muro de Berlín, explosión del Challenger, asesinato de John Lenon, las crisis económicas. Trabajan en un mundo on line 24 horas, celular e internet.

Ven el idealismo de sus padres defraudado por efecto de la globalización y de las reestructuraciones y por eso desarrollan un profundo escepticismo. En qué creen? en ellos mismos! No viven para trabajar como sus padres. Son activos no reactivos y no mueven un dedo si no es por dinero y valoran la informalidad en el trato y el vestuario. Hay conciencia de responsabilidad social en las empresas. *

-La generación Y nacidos entre 1980 y 2000, los “aliens” del milenio, la generación del facebook y las redes sociales. Criados en un mundo violento, hiperinformado e interconectado son nativos digitales. Están comenzando a entrar en las empresas, han sido criados en ambiente de participación absoluta, sus padres siempre los involucraron en sus decisiones, qué ropa quieres?, qué quieres comer? y la sociedad de consumo ha llegado a su máxima expresión.

Para ellos el trabajo no es todo. Buscan placer y diversión en el trabajo. Quieren trabajar desde su casa, trabajan si tiene sentido lo que hacen. Exigen transparencia absoluta, conexión social, velocidad en los procesos, variedad, buen clima, diversidad. Ambiente informal, celebración y buen jefe son su contexto laboral perfecto.*

Las empresas trabajan en ser atractivas

Las empresas cada vez más globales, más complejas y más virtuales, son conscientes que el talento humano es su capital real y que los mejores talentos se dan el lujo de escoger donde trabajar. Dentro de este contexto la sola compensación económica no es suficiente para atraer a los mejores.

El liderazgo se ejerce en forma participativa no autoritaria. Es indispensable ofrecer un buen clima laboral, capacitación y desarrollo, realización personal, equilibrio entre su vida privada y el trabajo.

La responsabilidad social cada día ocupa un puesto más importante dentro del compromiso empresarial, tenemos que integrar a la comunidad y proyectarla hacia el desarrollo o nuestras organizaciones se verán afectadas.

*Molinari Paula, Turbulencia Generacional, Ediciones de la U, Abril del 2012.

María Fernanda Jiménez de Amore
Gerente
Logros-Cornerstone