¿Es necesario subir más la tasa de interés?

por German R. Verdugo R. Director investigaciones económicas CORREVAL

el sesgo hacia nuevos incrementos en los próximos meses se mantiene vigente

¿Es necesario subir más la tasa de interés? ¿Es necesario subir más la tasa de interés?

 

26-Marzo

"Al final de esta semana el Banco de la República tomará una nueva decisión en materia de tasas de interés y aunque es probable que mantenga la tasa de interés de referencia estable en 9.75%, el sesgo hacia nuevos incrementos en los próximos meses se mantiene vigente".

 

 

La proyección se cumplió ahora que viene


Lo anterior implica que una de las grandes incertidumbres de los mercados financieros locales permanecerá en el ambiente en los próximos meses. Según un análisis reciente de Morgan Stanley en 75% de las economías desarrolladas y emergentes con algún tipo de régimen de inflación objetivo, la inflación actualmente se encuentra por encima de las metas. Adicionalmente, el informe citado señala que en casi la mitad de esas mismas economías se mantendrá esa característica durante este año.


Dentro de las razones mencionadas para que esa situación se mantenga el análisis de Morgan Stanley señala: 1. que las inflaciones locales están crecientemente influenciadas por factores globales más que por factores locales. 2. que muchos factores globales que han estado influenciando la inflación local en años recientes se han tornado menos inflacionarios o, incluso, más inflacionarios. 3. que los bancos centrales podrían ajustar más la política monetaria para mantener la estabilidad de precios a pesar de las presiones globales sobre la inflación aunque podrían evitarlo ante la preocupación por el efecto negativo de políticas más contractivas sobre el crecimiento y la estabilidad financiera.


El mundo, en general, mantiene una postura de política monetaria expansiva que cada vez lo es más en la medida en que el principal banco central, la Reserva Federal, ha tenido la postura más agresiva de política monetaria expansiva en medio siglo al bajar agresivamente las tasas de interés e inyectar liquidez a montones al sistema financiero. Finalmente, el hecho de que el mundo sea cada vez más globalizado implica que la inflación también sea más globalizada y dependa menos del accionar de los bancos centrales locales, sobre todo en economías pequeñas. Eso mismo ha sucedido con la tasa de cambio pero cinco años después de evidencia diaria todavía nuestras autoridades económicas les cuesta reconocerlo.


A la luz de lo anterior parece que nuestro Banco de la República también estuviera reacio a reconocer este hecho y, en consecuencia, mantenga la ortodoxia inquebrantable que sugiere simplemente, según los modelos económicos (vale recordar que un modelo es una simplificación de la realidad), subir las tasas de interés para controlar la inflación. Por supuesto que entre más se suban las tasas de interéses más probable que la inflación ceda pero porque la economía simplemente puede dejar de crecer y en ese escenario, ¿quién se atreve a subir precios? La disyuntiva que enfrenta el banco central colombiano entre seguir subiendo las tasas de interés y finalizar el ciclo alcista iniciado en abril de 2006 no es fácil de resolver. Sin embargo, evitar o aplazar el reconocimiento de que la inflación es cada vez un fenómeno más global y seguir concentrado en mantener una postura cada vez más restrictiva en aras de mantener la credibilidad en las metas de inflación, en un mundo con una política monetaria expansiva, probablemente tenga un costo sobre el crecimiento y el desarrollo económico que la economía colombiana no puede darse el lujo de asumir.


El impacto de las medidas ya adoptadas en materia de política monetaria están teniendo el efecto que deben tener, desaceleración en el crecimiento del consumo privado y de la inversión privada. Algunos sectores que venían siendo muy dinámicos están creciendo cada vez menos como es el caso de la industria, el comercio y la construcción.


Pero la defensa de “credibilidad” está otorgando un impulso adicional a la desaceleración económica ordenada que se ha presentado hasta el momento. Esa credibilidad se basa en un esquema de metas de inflación que fueron muy útiles mientras la inflación bajaba consistentemente de dos dígitos pero en la situación actual puede convertirse en un arma de doble filo. El recurrente incumplimiento de la meta puede ocasionar la pérdida de efectividad del esquema de inflación objetivo. Entonces,¿por qué no evolucionar hacia un esquema más flexible? Finalmente, lo que se requiere es una inflación baja y estable que de garantía a los inversionistas y consumidores para tomar decisiones de largo plazo lo cual se refleja en niveles decrecimiento sostenibles.

 

Pero una inflación baja y estable no implica que, necesariamente, tenga que ser menor cada año ni que las metas eviten reconocer los cambios en la volatilidad de la inflación, es decir que sean más amplias en eventos de alta volatilidad y viceversa.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.