El patrón de riesgo de las inversiones financieras

por Rigoberto Puentes

Al cambiar la calificación de la deuda de Estados Unidos y de otros países desarrollados su patrón de ‘cero riesgo’, cambia el de todas las inversiones a nivel mundial. ¿Por qué es importante?

Rigoberto Puentes, Socio Fundador PMA Colombia Rigoberto Puentes, Socio Fundador PMA Colombia

Hace algún tiempo causó alarma el descubrimiento de que el prototipo del patrón de la medida de peso, el kilogramo, había sufrido pequeñas e inexplicables variaciones: ¡había perdido alrededor de 50 microgramos en los últimos cien años!

-¿Por qué la alarma?, ¿por qué es tan importante la estabilidad del patrón de referencia?

Porque todas las medidas de peso del mundo se basan en el mismo para calibrar sus balanzas. Si el patrón que sirve de referencia comienza a variar, dejará de ser confiable y por lo tanto se creará una gran confusión. Afortunadamente la variación del patrón kilogramo es tan pequeña que no va a causar ningún problema. Mientras tanto, los expertos tienen suficiente tiempo para ingeniarse otro patrón que sea más confiable que el actual.

Pero si hablamos de otro caso, el del riesgo crediticio, ¡la variación podría ser enorme y el tiempo para encontrar un nuevo patrón es muy limitado!
El patrón de riesgo de las inversiones

También el sistema monetario cuenta con un patrón que sirve de referencia para determinar el grado de riesgo de las inversiones financieras. Es comúnmente aceptado que ese patrón sea aquella inversión que se considera de menor riesgo: los bonos del tesoro de los Estados Unidos (en particular los bonos a diez años), y a éstos se les ha asignado la calificación de “cero riesgo”, lo que significa que quien adquiera esos bonos tiene 100% garantizada su inversión.

A partir de ahí se califican las demás inversiones, tanto las que ofrecen los países como las corporaciones. Para ello, las calificadoras (Moody´s, S&P, Fitch, etc.) hacen uso de una escala que va desde AAA (Aaa, en el caso de Moody´s) hasta C-, e incluso D, para aquellas deudas de se consideran impagables.

Otros países cuya deuda se considera de la misma solidez que la de EE.UU., y por lo tanto tienen calificación AAA, son Alemania, Francia, Inglaterra, etc. Con deudas BBB, de mayor riesgo que las de EE.UU., están Colombia, Chile, México…  Otras, consideradas de mayor riesgo (B), en comparación con los bonos de EE.UU., son Venezuela y Argentina entre otros.

El sistema anterior ha estado funcionado relativamente bien, pero de pronto empiezan a verse señales de que ese esquema puede derrumbarse. Los bonos del tesoro, el patrón de las inversiones, considerados “cero riesgo”, empiezan a mostrar algunas flaquezas, debido a la gigantesca e insana deuda de Los Estados Unidos, la cual, de seguir creciendo, puede llegar a ser impagable. Esto ha hecho que las principales calificadoras de riesgo los hayan puesto bajo observación; algo impensable hace unos pocos años… ¡El patrón que sirve de base para medir las demás inversiones podría dejar de ser confiable!

Probablemente algunas personas que se interesan en estos temas estén pensando que el problema quedará resuelto con la decisión del congreso de los Estados Unidos de aumentar el techo de endeudamiento de ese país, pero la realidad es otra: el aumento del techo de deuda empeorará la situación. La deuda se agrandará aún más y se hará realmente impagable. En ese momento las calificadoras de riesgo no tendrán otra alternativa que bajar la calificación de los bonos del tesoro, con lo cual se desatará un verdadero caos financiero. Si el patrón de referencia, aquel que se considera “cero riesgo”, deja de ser confiable… ¿cómo quedan las demás inversiones?, ¿cómo podemos medirlas?, ¿con qué podemos compararlas?

Yo, particularmente, no tengo la respuesta y supongo que usted, apreciado lector, tampoco la tiene. Lo único que puedo asumir es que al ser rebajada la calificación de la deuda de referencia, las demás también se verán rebajadas, pero ¿en qué proporción? ¡Difícil saberlo! Sin lugar a dudas aumentará la incertidumbre al momento de elegir instrumentos de inversión. Una incertidumbre que sólo podrá ser mitigada por un profundo conocimiento sobre los productos financieros en los que se piensa invertir.

Ahora, más que antes, es imperativo, para cualquier persona que quiera incursionar en los mercados de valores, el educarse financieramente. El conocido concepto académico que nos dice que “riesgo y rendimiento son directamente proporcionales”, es necesario complementarlo con otro más apropiado a la situación actual: “Riesgo y educación financiera son inversamente proporcionales”, o mejor aún: “El riesgo de las inversiones disminuye en la medida en la que aumenta la educación financiera del inversor”.

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