El estrés financiero en las empresas

por Rigoberto Puentes

Un colaborador con problemas financieros gasta una parte importante de su tiempo laboral en la búsqueda de soluciones para los mismos: llegó el extracto de la tarjeta de crédito y no hay con qué pagarla; el arriendo, la hipoteca, el colegio de los hijos, etc.

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Los problemas financieros desvelan y hacen pasar mala noche a sus empleados, impidiéndoles descansar y recuperar energías para el día siguiente… Y luego, durante el trabajo, ¿qué importancia puede tener el cliente que espera que le despachen una orden ante una emergencia financiera personal? Es cuestión de prioridades, las cuales –naturalmente- fijamos de acuerdo con las consecuencias inmediatas: el cliente puede esperar un día sin aparentes secuelas, no así el arriendo, o la hipoteca, o el servicio eléctrico, o el colegio, o el banco... o el prestamista.

Pero la consecuencia aparente de aplazar en un día el despacho a un cliente, deja de ser aparente y se convierte en un verdadero problema cuando a ésta se le suma el tiempo que ese colaborador aplaza otros despachos, o el tiempo que otros empleados hacen lo mismo en sus respectivas funciones: el mensajero que no se presenta en el trabajo, con lo cual retrasa la entrega de correspondencia o los depósitos en los bancos; el contador que se ausenta, retrasando el proceso contable; el vendedor que apaga su celular para evitar las llamadas de sus acreedores… y de sus clientes; la empleada que no atiende el teléfono porque está ocupada, en otra línea, tratando de resolver sus problemas financieros.

Éstas y otras más son situaciones que al final se reflejan en el estado de pérdidas y ganancias de la empresa, pero que generalmente no son tomadas en cuenta.

Durante las últimas dos décadas, varias instituciones gubernamentales de los Estados Unidos han estado realizando investigaciones con el fin de cuantificar las pérdidas ocasionadas por el “estrés financiero” de los colaboradores en las empresas. Sus investigaciones han dado resultados concluyentes:

1) El 30% de los empleados (en EE. UU.) tiene serios problemas financieros que afectan su desempeño laboral.

2) El tiempo de trabajo que éstos gastan tratando de resolver sus problemas financieros está entre siete días al año (los menos afectados) y 30 días (los más afectados). Esto significa un 7% de tiempo laboral, en promedio.

3) Programas internos de educación sobre finanzas personales ayudan a resolver los problemas financieros y, por lo tanto, reducen el estrés, lo cual se traduce en un aumento significativo de la productividad de esos empleados y, por ende, de la empresa como un todo.

Para ilustrar los resultados de la anterior investigación vamos a suponer que las anteriores estadísticas son aplicables a las empresas colombianas. De ser ése el caso, en una compañía de 1.000 empleados, 300 sufrirían de “estrés financiero”, perdiendo -en promedio- 18.5 días por año/colaborador-estresado-financieramente, es decir 5.550 días al año.

Prácticamente el equivalente a 22 empleados. ¿Cuánto cuestan estos empleados? Depende del ingreso de la población con problemas económicos. Si realizamos un cálculo rápido, asumiendo un promedio mensual de $2,000.000, incluyendo beneficios, nos daría una cifra aproximada de unos 44 millones de pesos mensuales o más de $500 millones al año. ¡No es una cifra despreciable para ninguna empresa!

Por lo tanto, establecer programas de educación financiera personal dentro de las empresas producirá cambios de comportamiento en todos los colaboradores, de manera tal que a mediano y largo plazo se desarrolle una cultura que sea parte de la empresa. Las compañías que logren ese tipo de cultura tendrán colaboradores que se ausentarán menos y serán más felices y más productivos, lo cual, por supuesto, redundará en el beneficio de la propia empresa, como lo demuestran las investigaciones realizadas.

El retorno sobre la inversión:

Como argumentos para motivar a los directivos de las empresas a establecer programas de educación financiera personal que contribuyan a mejorar la vida económica de su talento humano, la PFEEF desarrolló una calculadora financiera que permite cuantificar el beneficio monetario que pueden obtener las entidades que se decidan a implementar este tipo de programas. Se llama PFEEF ROI Calculator™® y puede ser bajado gratuitamente de la página de la entidad: http://www.pfeef.org/.

Una versión simplificada y adaptada por PMA para las empresas colombianas puede encontrarse y bajarse –gratuitamente- en: www.pmainternacional.com.
@rigobertoPMA

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