El desarrollo personal, palanca para generar valor

por Luis Eduardo Otero

Los colombianos somos personas con una gran capacidad de trabajo y creatividad, pero nuestro foco en el resultado final tiende a ser bajo.

Luis Eduardo Otero. Luis Eduardo Otero.

Existe un beneficio mutuo entre las empresas y sus colaboradores cuando se hacen inversiones en procesos de transformación para desarrollar capacidades y habilidades. Una clara ganancia para las empresas es la ejecución eficiente de estrategias al contar con equipos de alto desempeño y para las personas el poder desarrollarse profesionalmente para alcanzar cargos directivos que vienen acompañados de mejores condiciones salariales y satisfacción personal.

Cuando salimos de la universidad creemos que el conocimiento específico es la clave del éxito para conseguir un buen trabajo y sobresalir profesionalmente. Saber la teoría de la A a la Z, hacer un buen trabajo escrito, especializarnos, etc… nunca será suficiente para solucionar los retos que se generan cuando se asciende en la pirámide corporativa. En el tiempo se hace necesario desarrollar competencias laborales que no enseña la academia y que son fundamentarles para manejar conflictos, tomar decisiones bajo incertidumbre y desarrollar personas, entre muchos otros.

 Entre el universo de habilidades por mejorar existen dos que recurrentemente sobresalen cuando hablamos con empresarios que tienen negocios en Colombia y en otros países. Ellos dicen que los colombianos somos personas con una gran capacidad de trabajo y creatividad pero que el foco en el resultado final tiende a ser bajo. También hablan de lo difícil que es hacer la retroalimentación porque nos tomamos las cosas de manera personal.

El enfoque en los procesos y valorar lo complejo sobre lo simple ha cambiado, sin embargo el camino por recorrer todavía es lago. Algunas corporaciones ha iniciado incorporando en su lenguaje el uso continuo de la palabra KISS (sus siglas en ingles traducen: manténgalo sencillo y estúpido), donde los directivos continuamente piden cosas sencillas de alto impacto y resúmenes de una página.

 Por otro lado, aprender a recibir retroalimentación es fundamental para mejorar el trabajo de cada persona, siendo uno de los puntos más difíciles de cambiar a nivel organizacional. Es muy interesante ver la forma como algunas organizaciones, por lo general extranjeras, manejan el dialogo en las reuniones o presentaciones. La crítica directa fuerte es natural y valorada, porque son conscientes de su importancia para generar un trabajo bien hecho; inclusive agradecen a las personas que los critican y no se toman las cosas personalmente.

Algunas prácticas que han implementado las empresas para desarrollar competencias y formar equipos de alto desempeño son:

Hacer actividades de educación experiencial con el fin de que las personas tengan vivencias que produzcan movilizaciones a nivel físico, emocional y mental, para iniciar y contribuir con los procesos de cambio que se requieren al interior de las empresas y que solo se logran a partir del desarrollo integral que cada ser humano está potencialmente en capacidad de realizar.

Generar procesos de transformación para formar capacidades y habilidades. El tiempo es una condición necesaria para que una habilidad pueda desarrollarse y consolidarse: la práctica hace al maestro. Los procesos de transformación se apalancan en el impulso a la auto actualización que cada ser humano tiene, y que puede ser entendido como el impulso a evolucionar hacia estructuras más complejas que permiten transformar las visiones del mundo, la propia identidad y la forma de relacionarse consigo mismo y con el mundo.

Cada día más empresas ven el desarrollo personal como una palanca fundamentar para generar valor económico, porque saben que los resultados sobresalientes se logran solo por medio de personas y la forma como trabajan en equipo.

*Socio de Meritum Consulting.

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