El ahorro

por Raul Armando Cardona, profesor de Finanzas Universidad EAFIT

Para lograr los objetivos de una buena planeación financiera es necesario contar con el vehículo que nos permite llegar al destino elegido: el ahorro

El ahorro El ahorro

Para mejorar en el futuro y alcanzar las metas trazadas, se requiere ahorrar una parte de los ingresos, después satisfacer las necesidades y deseos por medio del consumo. Ahorrar no es sólo pensar en el presente, es también pensar en un mejor futuro. El ahorro representa, para quien tiene la organización y la disciplina de hacerlo, un gran esfuerzo, pues la persona deja de consumir en el presente. Bien vale la pena, porque permite, con distintos horizontes de plazo, tener reservas de efectivo para situaciones de incertidumbre futura (ejemplo la pérdida de un empleo, un gasto no previsto de salud o la pérdida de algún activo que debe reponerse); para comprar en el futuro los activos que le darán un mejor nivel de vida material, para estar protegido con el grupo familiar, para pagar estudios superiores o de postgrado, para darse las vacaciones deseadas, para la etapa de inactividad económica o el retiro, etc.

Ahorrar y planear para el largo plazo
La mayoría de las personas en los países latinoamericanos no tienen planes claramente definidos de largo plazo, sólo de corto plazo. Cuando se hacen planes, se proyectan a un año, si acaso a tres, y esto pasa incluso en las empresas. En contraste y como un ejemplo de una cultura de ahorro a emular es la japonesa, la cual relato por la oportunidad que he tenido de conocer Japón y la forma de pensar de sus habitantes. Ellos tienen la capacidad para planear a largo plazo, 20 años o más.

Se preguntará el lector: ¿tengo definida la forma en que quiero vivir, los objetivos y metas que pretendo lograr, para el próximo año, para los próximos cinco, para los próximos treinta años?. Se ha podido constatar en investigaciones y en cursos sobre finanzas personales, que la gente prefiere vivir el presente, comúnmente se encuentran este tipo de pensamientos: “para qué me preocupo por el futuro, hay que vivir el presente“;“el que guarda para mañana, guarda pesares“;“volador hecho, volador quemado“;“hay que gozar el hoy porque mañana no se sabe si se estará“.

Pero, ¿y si va a estar? ¿Será que no se tiene una buena probabilidad de vivir con una expectativa de vida de setenta y cuatro años, cómo el promedio de los colombianos?. Pensar a largo plazo debe ayudarnos a definir el propósito de nuestra existencia y la forma como se debe vivir (en diez años, en veinte años, en treinta años y en la edad de adultos mayores).

Definir el estilo de vida actual y del futuro, los bienes que se quisieran tener (el tipo de apartamento o casa, el tipo de carro), proyectar cuánto podría destinar a pagar compromisos de deuda si los va a adquirir apoyado en el crédito, decidir en qué se va a invertir el dinero generado por el ahorro para que produzca rentabilidad y continúe consolidando su patrimonio, presupuestar el ingreso mensual del que habrá que disponerse para realizar las actividades en que se ocupará el tiempo libre, una vez se disfrute del retiro, son planteamientos claves que debe hacerse el lector (y hacerlo en pareja o en familia -si contamos con ella, es indispensable para lograr la alineación de las acciones colectivas en alcanzar metas comunes-).

Piense el lector en casos de amigos o familiares, artistas famosos, cantantes, empresarios, deportistas que vivieron lo efímero de la gloria y tuvieron algo en común: fortuna que desperdiciaron, terminaron en bancarrota, sin seguridad social, sin una pensión, viviendo de la caridad de sus parientes y de la comunidad en general.

En la historia de la humanidad se conocen culturas antiguas como los egipcios, por ejemplo, que pensaban en aprovechar las épocas de las vacas gordas, guardaban para las épocas de las vacas flacas; guardaban granos en las buenas épocas de cosecha. También desde que nacía un futuro heredero del trono del emperador, se construían obras como los templos y pirámides, para trascender al tiempo de su existencia, muchas de las cuales aún permanecen. Se debe ser consciente de que la vida puede ser a veces como una rueda de Chicago: por tiempos se está arriba, pero también podemos bajar, por lo que se debe estar preparado. Prever debe ser una actitud que guíe nuestros actos.

Determinantes del ahorro
Se preguntan las personas: ¿Pero, como ahorrar si no nos queda con qué?. Es cierto que la base del ahorro es el ingreso y ante un salario mínimo por ejemplo, no se puede esperar que una familia tenga margen de ahorro. Sin embargo, no siempre las personas de igual nivel de ingresos tienen los mismos niveles de ahorro, ni tampoco éstos aumentan al incrementarse los ingresos; esto se explica por los factores que determinan el ahorro, los cuales son: el nivel de ingresos, la edad, el género, la educación, el estado civil, la posición social que ocupamos, etc. Por ello es importante tener planes concretos de ahorro y la disciplina para ejecutarlos; organizar nuestras finanzas personales y aprovechar incrementos salariales e ingresos extras para realizar ahorros extras, teniendo en cuenta las metas que se desean alcanzar.

Las bajas tasas de ahorro de Colombia son un problema generado por la falta de educación y de cultura de ahorro; también el desempeño de la economía, las tasas de interés y las normas tributarias son aspectos macroeconómicos que afectan el nivel de ahorro, puesto que hoy se permite ahorrar para disminuir los impuestos de renta y retenciones en la fuente de los que devengan determinados niveles de ingresos salariales. Disposiciones legales han posibilitado el ahorro a la clase trabajadora como la ley 50/90, la ley 100/93 y posteriores reglamentaciones del sistema pensional para aumentar los aportes, lo que ha irrigado una gran cantidad de ahorros a los fondos de cesantías y pensiones.

En Colombia, los niveles de ahorro se deterioraron desde mediados de los noventas y se volvieron críticos por la crisis económica de 1999, pero afortunadamente desde el 2002 han retomado la celda del crecimiento, ante los buenos resultados de la economía que ya completa en el año 2007 más de 4 períodos consecutivos de los crecimientos esperados. Hay que aprovechar la bonanza que está viviendo el país para incrementar el ahorro.

También las empresas estimulan el ahorro de sus empleados a través de la creación de los fondos de empleados o fondos mutuos de inversión. Y otra parte están haciendo los Fondos de Pensiones que promueven entre sus afiliados la necesidad de ahorrar, de pensar en el largo plazo y los forman en el manejo de las finanzas personales.

Si el ahorro es importante para las personas, también lo es para las empresas, donde se guardan o reinvierten utilidades no repartidas a los dueños para consolidar y crecer
el negocio. Finalmente, para el conjunto de la economía, se depende del ahorro para la formación de capitales que fluyen al sistema empresarial para ser invertidos en la creación de empresas y en el incremento de la actividad productiva; si hay inversión, se incrementa la producción, el empleo, los ingresos, el consumo, el ahorro, los impuestos y se da lo que se conoce como el círculo virtuoso de la economía.

En posteriores artículos, tendremos la oportunidad de presentar la diferencia del ahorro y de la inversión, de las alternativas e instituciones que los posibilitan - entre ellos los fondos de pensiones, de la necesidad de ahorrar a largo plazo para realizar los planes que tenemos para mejorar el bienestar futuro y de la forma en que podemos organizarnos para ahorrar e invertir.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.