¿Cómo gestionar la promesa de valor?

por Luis Otero

Por lo general los planes de inversión se basan en proyecciones optimistas sin incluir estrategias para gestionar la creación de valor económico en el proceso. Siete elementos que le permitirán incluir esto al interior de su empresa.

Luis Eduardo Otero – Socio Meritum Consulting - contacto@meritumco.com Luis Eduardo Otero – Socio Meritum Consulting - contacto@meritumco.com

Las empresas en Colombia están pasando por un momento de expansión donde no puede faltar dentro de su  direccionamiento estratégico el crecimiento por medio de inversiones o compra de empresas en marcha. Para que estas decisiones creen valor para los inversionistas es fundamental establecer prácticas gerenciales que aseguren el buen uso de los recursos y sobretodo el cumplimiento de los resultados prometidos.

Por lo general,  los planes de inversión (internacionalización, ampliaciones, nuevos productos y adquisiciones, entre otros) se pueden justificar fácilmente porque se basan en proyecciones financieras optimistas, realizadas casi siempre, por las mismas personas que proponen el crecimiento. Esta forma de operar y la carencia de métodos de gestión del valor han llevado a muchas organizaciones a destruir valor económico en el proceso.

La disciplina en la inversión se logra incorporando en los sistemas gerenciales métodos que permitan asegurar la promesa de valor y que incorporan los siguientes elementos:

ALINEACIÓN: una correcta definición de los ejes estratégicos de la empresa y la alineación de todas las iniciativas de crecimiento, tanto a nivel consolidado como por unidad de negocio. La definición de la estrategia debe realizarse con juicio para seleccionar rumbos estratégicos claros que impacten positivamente los resultados de la empresa.

CASO DE NEGOCIO: generar una dinámica al interior de la empresa para que las unidades de negocio compitan por recursos para su crecimiento. Para esto se deben evaluar los recursos financieros y no financieros y los riesgos a nivel consolidado y no por unidad de negocio. Para las empresas que han implementado el BSC y los Mapas Estratégicos, la aprobación de recursos para financiar iniciativas debe tener un análisis financiero robusto que justifique la creación de valor. Cada iniciativa debe quedar documentada en un caso de negocio y pasar por un primer filtro evaluador.

MODELO FINANCIERO: la modelación financiera y estimación del potencial de valor deben ser parte de los procesos  empresariales. La estandarización de modelos y el desarrollo de competencias financieras son fundamentales para que las organizaciones creen una cultura enfocada en entregar resultados económicos sólidos y crecientes.

SELECCIÓN: no todas las  iniciativas deben ser financiadas por la empresa, solo aquellas con mayor impacto en el valor y que estén totalmente alineadas con el plan estratégico. Para esto es fundamental crear una dinámica interna que permita escoger las mejores iniciativas y así maximizar la promesa de valor. En otras palabras, las unidades de negocio deben competir por los recursos de la empresa y debe existir un área responsable por ejercer los derechos de control: aprobación y control.

REDEFINCIÓN: los planes de inversión deben direccionarse según  los cambios del entorno y de los mismos proyectos. Para tomar decisiones oportunas se deben crear mecanismos para mantener el proceso de medición de la promesa de valor activo durante todo el año.

CONTROL  Y SEGUIMIENTO: es fundamental establecer esquemas de control y seguimiento que incorporen la revisión de los flujos de información y de los procesos internos para contar con información oportuna para tomar decisiones; Este es un proceso débil en muchas organizaciones. Asimismo, una buena práctica es vincular los resultados a la compensación de los equipos directivos y de esta manera no solo generar los mecanismos de autocontrol sino asegurar que por lo menos se cumplan las promesas iniciales y, de superar las expectativas, compartir con los colaboradores la creación de valor.

Por último, la implementación de estas prácticas son de vital importancia para las empresas que hoy en día tienen un fuerte enfoque en el incremento continuo del Ebitda y que lo están logrando por medio de fuertes inversiones de crecimiento, generando en ocasiones incentivos para ser más grandes así se destruya valor en el proceso.

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