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Educación Financiera

Por qué fallan los presupuestos.

Por qué fallan los presupuestos

Cuando los gastos no cuadran con los planes, hay un problema en la forma en que se calculan. Aquí encontrará una herramienta para hacer sus propias cuentas.

Los presupuestos familiares son, como en las empresas, la expresión en pesos y centavos de los objetivos y las prioridades financieras del hogar. Por eso, conviene tener uno. No necesariamente en hojas de cálculo ni con programas de computador o siguiendo un tedioso rigor contable, pero sí un plan mínimo que ofrezca una buena idea de qué se quiere hacer con los ingresos.

Los beneficios de un presupuesto son bien conocidos. Sirve para evitar sobresaltos financieros, pero tiene otras ventajas ocultas que van desde mantener ordenados los papeles para la declaración de renta, hasta ser un excelente sistema para comunicar y discutir prioridades de gasto en familia.

Pero incluso los planes de gastos e inversión más serios muestran al final del mes grandes diferencias entre los programas y la ejecución real. Más que un problema del 'método', quizás sea un problema con la forma en que se presupuesta. ¿En qué fallan?

Los errores más frecuentes

Sin norte. Casi siempre los hogares deben balancear disciplina y disfrute. Una buena parte del tiempo tratan de construir un patrimonio para satisfacer sus necesidades básicas o superfluas (casa, carro, educación, salud, activos financieros, fondo de pensiones). El resto del tiempo, hacen cosas placenteras con su dinero (viajes, comidas en restaurantes). La primera decisión es descubrir qué tanto se quiere de lo uno y de lo otro y fijarse metas.

Sobrestimar los ingresos mensuales. Los presupuestos deben partir del ingreso que llega efectivamente a la cuenta del banco. Hay que deducir las retenciones en la fuente, los pagos de parafiscales, las cotizaciones a las Empresas Promotoras de Salud (EPS) y otras deducciones al salario. Sin embargo, se deben contabilizar en el ahorro familiar los dineros consignados en los fondos de pensiones.

No planear los eventos especiales. Es muy sencillo planear los gastos en regalos de cumpleaños, de aniversario o de Navidad, o incluso con las vacaciones. No sobra hacer una reserva para los eventos especiales, en particular cuando se tiene una vida social agitada.

Los costos de ser propietario. Un carro o una casa tienen costos de impuestos, mantenimiento y seguros elevados que, cuando no se calculan, desajustan los presupuestos.

Costo del crédito. El uso no programado de los créditos de consumo o de tarjetas desbarata cualquier plan de gastos.

No hacer provisiones para grandes gastos o eventos inesperados. La universidad de los hijos, la jubilación propia o de los padres y las excursiones de fin de colegio son gastos que se pueden cubrir poco a poco si se consideran con anticipación. También debe tenerse una reserva para pagos inesperados.

No cumplir lo programado. El problema más frecuente es que no se cumple lo programado. La solución, construir algo de disciplina personal.

 

Lo invitamos a qué haga su propio presupuesto. Descargue el documento adjunto y haga sus propias cuentas!