Consiga una rebaja en el arriendo de su vivienda

El “regateo”, como le llaman en Colombia al arte de pedir la disminución en el precio de un artículo, es muy exitoso. Aunque esta práctica no se acostumbra con el alquiler de una vivienda, aquí van algunos consejos de un caso real que le pueden servir, pues la inquilina logró ahorrarse en nueve meses $1.350.000.

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Cuando Stella Romero, una ingeniera de alimentos, se quedó sin empleo, lo primero que pensó fue en que se quedaría sin dinero para seguir pagando el alquiler del apartamento donde vivía con sus dos hijos. Sin embargo, pasados unos días, tomó la determinación de no irse de la casa y conseguir que le rebajaran el arriendo.

Esto fue lo que hizo para lograrlo:

Salir al ruedo

Una vez recibió el último salario del empleo y pidió el calculo de lo que recibiría como liquidación, llamó al arrendatario para invitarlo a almorzar.

Antes de la visita, hizo un inventario de las cosas que se encontraban en mal estado en el apartamento. Los resultados de la inspección: ventanas deterioradas, pintura por reemplazar, bordes de pared para restaurar y  humedad en uno de los cuartos.

Luego hizo un recorrido por el conjunto y se encontró con que algunos apartamentos en mejor estado estaban más baratos.

Frente a frente

El arrendatario de Stella llegó al almuerzo en compañía de su esposa, esto parecía un gran obstáculo para conseguir la rebaja. Sin embargo, Stella no vaciló y en medio del almuerzo les dijo: “los he citado para pedirles que me disminuyan el arriendo, creo que $850.000 es mucho”.

Inmediatamente agregó: “algunas cosas ya necesitan reparación y me doy cuenta que algunos apartamentos que están en mejor estado son más baratos que en el que vivo y pues me han ofrecido ya uno, pero no quiero irme porque este, pese a la humedad, tiene buena ventilación”.

Seguidamente expuso que los daños no eran por mal uso, sino por la fuerza del tiempo. Además señalo que ella como inquilina había sido cumplida con los pagos de administración, servicios públicos y parqueadero, algo difícil de conseguir a corto plazo en un nuevo cliente para el apartamento.

Estocada final

Después de hacer un recorrido por el apartamento junto con los dueños y enfatizar que luego de tres años ya era hora de reparar, Stella se la jugó: “les propongo que mientras hacen los arreglos bajemos la cuota a $700.000, y que estos no se empiecen a hacer sino hasta junio cuando los niños estén de vacaciones”. Era febrero de 2011.

Gracias a sus buenos argumentos y la comprensión de los arrendatarios, cerrar el acuerdo fue posible. Los arreglos no se pudieron iniciar en junio, sino hasta septiembre y terminaron hasta inicios de diciembre.

“Nunca les dije que me había quedado sin trabajo, afortunadamente, antes de junio logré ubicarme laboralmente. Si les hubiese contado que estaba desempleada, el argumento normal que usaría otra persona, de nada hubiera servido”.

Este febrero de 2012 el arriendo volvió a subir, pero al precio que estaba antes, $850.000.

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