Aún no compre dólares

La oferta global de la moneda norteamericana continúa muy alta por la postura de su banco central. Un portafolio de monedas debería estar enfocado en economías como Brasil, México y Australia. Tasa de cambio se ve por debajo de los $1.750.

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En el caso específico de monedas, se espera que la debilidad generalizada del dólar se mantenga por algún tiempo más en la medida en que la oferta global de la moneda norteamericana sigue siendo amplia por cuenta de la postura de la Reserva Federal que, si bien puede dejar de ser tan expansiva como hasta ahora lo ha sido a partir de la segunda mitad de este año, no implicará una política monetaria restrictiva.

En este sentido, un portafolio en monedas, bajo la coyuntura actual que aún incorpora un nivel de incertidumbre inusualmente alto, debe enfocarse en aquellas economías con fundamentales sólidos, que se beneficien de los mayores precios de las materias primas y los productos básicos, con expectativas de una política monetaria más restrictiva en el futuro (por ejemplo de mayores tasas de interés esperadas) y con sistemas financieros con baja exposición a los riesgos que hoy presentan diversas regiones del mundo (particularmente Europa).

Bajo este contexto, monedas como el real brasilero, el peso mexicano y el dólar australiano aparecen bien posicionadas. Ahora bien, debe prestarse especial atención a los anuncios de posibles intervenciones oficiales en el futuro en términos de controles de capital que puedan impedir valorizaciones adicionales de las divisas seleccionadas dentro del portafolio, en cuanto ya varios países se muestran algo preocupados por el nivel de apreciación de sus monedas.

En el caso colombiano, las expectativas de un nuevo registro histórico en materia de inversión extranjera directa este año particularmente destinada a los sectores de petróleo y minería (esperada en más de US$10.000 millones), obtener el grado de inversión que permite la entrada al país a grandes inversionistas institucionales y en particular, la entrada de dólares por parte del gobierno para hacer frente a las necesidades propias de su presupuesto, deben garantizar presiones adicionales a la baja en la tasa de cambio hasta niveles cercanos a los $1.750 o incluso inferiores, en los próximos meses.

A partir de ese momento, no se descartarían nuevas medidas de intervención; las medidas estarían dirigidas a desincentivar el endeudamiento externo que controles de capital directos sobre el mercado de valores.

Sin embargo, estas medidas sólo tendrían un impacto parcial y temporal en la tasa de cambio, por lo que se sigue previendo un nivel del dólar para el cierre del 2011 de $1.870.

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